La tau es la última letra del alfabeto hebreo que, en su
simple grafía, se confunde con la cruz.
La tau es signo de salvación. En la
carta de Bernabé, del siglo II, se lee: “la cruz en la letra tau significa la
gracia”.
En el Antiguo Testamento aparece la palabra tau en el
profeta Ezequiel. Cuando, en la visión del templo profanado, el Señor llama a
un hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura y le dice:
“recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca(con una tau) en la frente a los
que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen… A
ninguno de los marcados lo toquéis” (Ez. 9,4.6).
Una expesión semejante aparece en el Apocalipsis. El Señor pide a los ángeles que deben llevar a cabo el castigo en la tierra de no dañar a los que lleven la marca de Dios en la frente (Ap. 7,3; 9,4).
La tau, muy popular en la Edad Media, va a ser familiar a Francisco. Por tres caminos diversos confluye el signo tau en la vida de Francisco. El primero es el del movimiento penitencial, en el que sus miembros vestían un hábito de penitencia signado con la tau. Francisco se hace donado de la iglesia de San Damián y, por lo tanto, entra en dicho movimiento. Después del juicio ante el Obispo de Asís, Guido II, éste le da el vestido de un labriego que estaba a su servicio para cubrir su desnudez. “Francisco lo acepta muy agradecido -dice San Buenaventura- y con un trozo de yeso que encontró por allí lo marcó con su propia mano en forma de cruz” (LM. 2,4). Después de la escucha y comprensión del Evangelio de la misión, “se prepara una túnica en forma de cruz” (1C. 22).
Una expesión semejante aparece en el Apocalipsis. El Señor pide a los ángeles que deben llevar a cabo el castigo en la tierra de no dañar a los que lleven la marca de Dios en la frente (Ap. 7,3; 9,4).
La tau, muy popular en la Edad Media, va a ser familiar a Francisco. Por tres caminos diversos confluye el signo tau en la vida de Francisco. El primero es el del movimiento penitencial, en el que sus miembros vestían un hábito de penitencia signado con la tau. Francisco se hace donado de la iglesia de San Damián y, por lo tanto, entra en dicho movimiento. Después del juicio ante el Obispo de Asís, Guido II, éste le da el vestido de un labriego que estaba a su servicio para cubrir su desnudez. “Francisco lo acepta muy agradecido -dice San Buenaventura- y con un trozo de yeso que encontró por allí lo marcó con su propia mano en forma de cruz” (LM. 2,4). Después de la escucha y comprensión del Evangelio de la misión, “se prepara una túnica en forma de cruz” (1C. 22).

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